En la lección anterior viste que una deuda a tasa fija en pesos se va licuando con la inflación, mientras que la que ajusta no. Acá vamos al otro lado de esa misma moneda: ¿en qué moneda te conviene deber?
La trampa tiene nombre: descalce de moneda. Pasa cuando cobrás en una moneda pero debés en otra. El caso típico en Argentina: ganás en pesos, pero tomaste una deuda en dólares (o una que ajusta por dólar, o una UVA que sigue a la inflación).
Por qué esto es un riesgo y no un detalle
Mientras todo está tranquilo, una deuda en dólares puede parecer hasta más barata, porque a veces la tasa que te cobran en dólares es más baja que la de pesos. El problema aparece el día que el dólar pega un salto:
- Tu deuda, medida en pesos, crece de golpe: ahora necesitás muchos más pesos para pagar la misma cuota.
- Tu sueldo, en cambio, no salta al mismo tiempo. Los sueldos en pesos suelen acomodarse después y de a poco, no el mismo día que el dólar.
Resultado: la cuota que entraba cómoda en tu presupuesto se puede volver impagable, aunque vos no hayas hecho nada distinto. No es que gastaste de más: es que la moneda de tu deuda se te escapó para arriba mientras tu moneda de ingreso se quedó.
La regla prudente
Endeudate preferentemente en la misma moneda en la que cobrás. Si tus ingresos son en pesos, una deuda en pesos te deja parado en terreno conocido: lo que debés y lo que ganás se mueven más o menos en el mismo mundo. Cuando deuda e ingreso van en monedas distintas, sumás un riesgo extra que no controlás: el del tipo de cambio.
Ojo, esto no es "nunca tomes deuda en dólares". Es entender el descalce: si vas a deber en una moneda distinta a la que cobrás, sabé que estás agregando un riesgo y preguntate si tu presupuesto lo aguantaría si el dólar saltara.