Ya sabés que una cuota fija en pesos "se licúa" con la inflación: como el monto no se mueve pero tu sueldo sí, cada cuota futura te pesa menos. Bien. Pero "se licúa" no alcanza para decidir. La pregunta de verdad es: ¿cuánto se licúa, y le gana o no al descuento que resignás por no pagar de contado?
Primero: cuánto vale de verdad una cuota futura.
Una cuota de $50.000 dentro de un año no vale $50.000 de hoy. Vale lo que hoy comprarías con ese poder de compra futuro. Supongamos una inflación del 2,5% mensual (unos 34,5% en el año): esos $50.000 dentro de 12 meses equivalen a unos $38.000 de hoy. La cuota nominal es siempre la misma; su peso real se derrumba.
Segundo —y es el error más común—: la inflación no se suma, se compone.
Mucha gente calcula "2,5% por mes × 12 = 30% al año". Está mal. La inflación se aplica sobre lo ya inflado, así que 2,5% mensual da más o menos 34,5% acumulado en el año, no 30%. Ese número más grande es tu verdadero aliado cuando estirás cuotas fijas.