Ya sabemos que no toda deuda es mala. Pero, ¿cómo evaluás si una deuda específica tiene sentido para vos?
Las 3 preguntas antes de endeudarte:
1. ¿Puedo pagar la cuota cómodamente?
La cuota no debería superar el 25% de tu ingreso disponible (después de gastos esenciales). Si te ajusta, no la tomes.
2. ¿Qué pasa si algo sale mal?
Imaginate el peor escenario: ¿y si perdés el trabajo, o te bajan el sueldo? ¿Podés seguir pagando? Si no tenés fondo de emergencia, endeudarte es arriesgado.
3. ¿El beneficio justifica el costo?
Calculá el costo total (capital + intereses + gastos) y preguntate: ¿lo que obtengo vale más que lo que pago?