Cada vez más billeteras virtuales ofrecen que tu saldo "rinda" solo, sin que hagas nada. Al mismo tiempo, el plazo fijo sigue siendo la opción de siempre para hacer trabajar los pesos. La pregunta que aparece es lógica: ¿dejo la plata en la billetera que rinde o armo un plazo fijo? Como en casi todo lo financiero, la respuesta depende de para qué es esa plata y de cuándo la vas a usar. Acá te damos el criterio para decidir.
Qué es en realidad una "billetera que rinde"
Cuando una billetera te dice que tu saldo genera rendimiento, en general lo que hace es invertir esa plata en un fondo común de inversión money market (también llamado fondo de liquidez inmediata). Es un fondo que coloca el dinero en instrumentos de muy corto plazo y bajo riesgo, y reparte el rendimiento día a día entre quienes participan.
Sus dos características centrales son:
- Liquidez inmediata: podés usar o sacar la plata en cualquier momento, incluso para pagar con la billetera. No queda inmovilizada.
- Rendimiento variable: la tasa no está fija de antemano. Sube o baja según cómo rinden esos instrumentos. Sabés aproximadamente cuánto rinde hoy, pero puede cambiar mañana.
Un detalle importante: como es un fondo y no un depósito bancario, el rendimiento no está garantizado por adelantado. En la práctica los money market son de los instrumentos más conservadores que existen, pero conviene tener claro qué son.
Qué es un plazo fijo (y en qué se diferencia)
El plazo fijo es un depósito en el banco por un plazo determinado (30, 60, 90 días o más). A cambio de dejar la plata inmovilizada, el banco te paga una tasa fija que conocés desde el primer día.
- Rendimiento conocido: al momento de constituirlo ya sabés exactamente cuántos pesos vas a tener al final del plazo.
- Sin liquidez durante el plazo: salvo excepciones, no podés tocar esa plata hasta el vencimiento. Ese es el precio de la tasa fija.
Cómo se comparan de verdad
Para elegir, mirá tres cosas concretas:
1. ¿Cuándo vas a necesitar la plata? Si es dinero que podés llegar a usar en cualquier momento (la parte del sueldo que se va yendo, un fondo de imprevistos), la liquidez de la billetera juega a favor: rinde mientras está ahí y la usás cuando querés. Si es plata que sabés que no vas a tocar en 30 o 60 días, el plazo fijo te permite fijar una tasa por ese período.
2. La tasa real, no el número grande. Tanto el rendimiento de la billetera como la tasa del plazo fijo hay que compararlos contra la inflación del mismo período. Ese es el concepto de tasa real: si lo que rinde tu plata le gana a la suba de precios, ganás poder de compra; si pierde, tenés más pesos que compran menos. Un número alto no sirve de nada si la inflación es todavía más alta.
3. Rendimiento fijo o variable. El plazo fijo te da certeza: sabés el resultado. La billetera te da flexibilidad, pero el rendimiento puede moverse durante el período. Si te importa la previsibilidad, ese punto pesa.
Por qué muchos usan las dos
En la práctica, billetera que rinde y plazo fijo resuelven necesidades diferentes y conviven bien. Una parte de los pesos disponible para el día a día, ganando algo mientras está quieta; otra parte, la que no vas a tocar por un tiempo, en un plazo fijo que fija la tasa. No hace falta elegir un único bando: lo que ordena la decisión es tu horizonte, cuánta certeza querés y qué tasa real te está ofreciendo cada opción en ese momento.
Y ojo: estas dos no son las únicas puertas para hacer rendir pesos. Existen otros fondos comunes de inversión con más rendimiento potencial y también más riesgo, y letras del Tesoro como las LECAP. Entender el mapa completo es justo lo que te enseña Finny, para que después decidas vos según tu situación.