Las LECAP se volvieron uno de los instrumentos más nombrados cuando se habla de hacer rendir pesos. Muchas notas las presentan como "la alternativa al plazo fijo". Antes de que alguien te convenza de una u otra, conviene entender qué son realmente, cómo se gana con ellas y qué riesgos traen. Ese es el trabajo de esta guía.
Qué es una LECAP
LECAP es la sigla de Letra Capitalizable del Tesoro Nacional. En criollo: es un instrumento por el cual le prestás pesos al Estado por un plazo determinado (unas semanas a unos pocos meses) y, al vencimiento, te devuelve tu plata más un interés.
Se llama "capitalizable" porque el interés se va sumando al capital según una tasa fija pactada de antemano. Al igual que un plazo fijo, sabés desde el arranque cuánto vas a cobrar al final si la mantenés hasta el vencimiento.
Se compran a través de una cuenta comitente (la cuenta para operar en el mercado), tanto en las licitaciones donde el Tesoro las emite como en el mercado, donde ya están circulando.
En qué se parece y en qué se diferencia de un plazo fijo
El parecido es que ambas te dan una tasa fija conocida desde el principio. Pero hay diferencias que importan:
- Quién te paga. En un plazo fijo, el banco. En una LECAP, el Tesoro Nacional. Son riesgos distintos (ver más abajo).
- La liquidez. Un plazo fijo te inmoviliza la plata hasta el vencimiento. Una LECAP cotiza en el mercado, así que en teoría podés venderla antes de tiempo si necesitás la plata. La contra: el precio al que la vendas dependerá del mercado de ese día, y podría ser mayor o menor al que esperabas.
- El tratamiento impositivo. Las letras del Tesoro suelen tener beneficios impositivos que un plazo fijo no tiene. Es uno de los motivos de su popularidad, aunque la situación fiscal de cada persona es distinta.
Cómo se gana (y cómo se puede perder)
Si comprás una LECAP y la mantenés hasta el vencimiento, cobrás lo pactado: tasa fija, resultado conocido. Simple.
El punto a entender es qué pasa si la vendés antes. Como cotiza en el mercado, su precio se mueve con las tasas: si las tasas suben, el precio de las letras que ya existen tiende a bajar, y viceversa. Vender antes de tiempo puede darte un resultado distinto al de mantenerla. Por eso, para muchos, tienen más sentido cuando el plazo de la letra coincide con cuándo vas a necesitar la plata.
Y como siempre, el número de la tasa hay que leerlo contra la inflación esperada del período: es la tasa real la que te dice si de verdad ganás poder de compra o solo más pesos.
Qué riesgos tener presentes
Ninguna inversión está libre de riesgo, y las LECAP tampoco:
- Riesgo del emisor. Le prestás al Estado. Es un riesgo distinto al de un banco, y hay que tenerlo en cuenta, sobre todo en instrumentos soberanos.
- Riesgo de precio si vendés antes. Ya lo vimos: la venta anticipada te expone al precio de mercado del momento.
- Riesgo de que la tasa real quede negativa. Si la inflación termina más alta que la tasa pactada, ganás pesos pero perdés poder de compra.
Las LECAP son una herramienta más dentro del menú para hacer rendir pesos, junto con los plazos fijos, los fondos comunes y otras letras. Finny no te dice si comprarlas o no, porque depende de tu situación y tu horizonte. Lo que sí hace es enseñarte a leer la tasa real, el plazo y el riesgo, para que decidas con criterio y no por lo que está de moda.