La mayoría ahorra "lo que sobra" a fin de mes. El problema es que casi nunca sobra: los gastos se expanden hasta llenar lo que entra. Si esperás el resto, el resto es cero.
Pagarte primero da vuelta el orden. El día que cobrás, lo primero que hacés es separar tu ahorro. Recién después gastás con lo que queda. En vez de ahorrar lo que sobra, te asegurás de que sobre algo apartándolo antes de tocarlo.
¿Por qué funciona? Porque sacás la decisión del medio. Si el ahorro depende de tu fuerza de voluntad treinta días seguidos, perdés. Si lo separás una sola vez, apenas entra la plata, ya está hecho. Lo que no ves en la cuenta principal, no lo gastás.
Cómo arrancar:
- Elegí un monto o un porcentaje de lo que cobrás. Mejor empezar con algo chico que sí podés sostener que con un número ambicioso que vas a abandonar al segundo mes.
- Separalo apenas cobrás, no a mitad de mes. El día 1, no el día 20.
- Movelo a una cuenta o instrumento aparte, lejos de la cuenta de todos los días. Si está a la vista, tarde o temprano lo usás.
En Argentina suma una vuelta más: la plata quieta pierde contra la inflación. Por eso muchos dejan lo que separan en algún lugar que al menos no se quede dormido, como una cuenta remunerada o un fondo money market con rescate en el día (T+0): así lo pueden seguir usando si hace falta, sin que se quede planchado en la caja de ahorro.