Si cobrás distinto cada mes — changas, monotributo, comisiones, trabajo por proyecto — presupuestar parece imposible. ¿Sobre qué número planificás si no sabés cuánto va a entrar?
La respuesta corta: presupuestá sobre el piso, no sobre el promedio ni sobre el mejor mes.
¿Qué es el piso?
Es el mínimo razonable que cobrás en un mes flojo. Para encontrarlo, mirá lo que cobraste en los últimos meses (cuantos más, mejor) y quedate con los meses peores, no con el mejor. Ese número bajo es tu piso: la base sobre la que vas a construir.
¿Por qué no el promedio?
El promedio te miente. Si un mes cobrás $1.500.000 y al siguiente $500.000, el promedio es $1.000.000 — pero el mes que cobrás $500.000 vas a estar corto si gastaste como si tuvieras un millón. El promedio asume que los meses buenos compensan a los malos en tiempo real, y no es así: los gastos llegan cada mes, los ingresos no.
¿Por qué no el mejor mes?
Porque ajustás tu nivel de vida para arriba (alquiler más caro, más suscripciones, salidas) y cuando llega el mes flojo no podés bajar esos gastos de un día para el otro. Te queda un agujero.
La regla: cubrí tus gastos esenciales con el piso. Lo que entra de más en un mes bueno no es para gastar — es para tu colchón.