Ya sabés que hay dos formas de poner plata: prestarla o ser dueño de algo. Ahora, los nombres. Son cinco familias, y con estas cinco alcanza para entender el 90% de lo que te van a nombrar.
Esto no es para que elijas hoy. Es para que la próxima vez que alguien te tire un nombre sepas de qué te está hablando.
1. Plazo fijo — le prestás al banco. Ponés la plata por un plazo mínimo de 30 días y al vencimiento te devuelven el capital más los intereses. La tasa la sabés antes de poner la plata: esa es toda su gracia. Existe además el plazo fijo UVA, que en vez de una tasa fija ajusta por inflación; su plazo mínimo es de 90 días y se puede precancelar desde los 30, pero sin el ajuste completo. Si el banco no pudiera devolverte, hay un seguro de depósitos que cubre hasta un monto límite por titular y por entidad.
2. Fondo común de inversión (FCI) — comprás una parte de una canasta. Otro administra la canasta y vos tenés una porción de ella. Uno muy común es el money market: muy conservador y con rescate en el día — pedís la plata y la tenés. Ojo: es un fondo, no un depósito, así que no lo cubre SEDESA. Hay otros tipos según lo que tengan adentro, y ahí la cosa cambia bastante.
3. Bono — le prestás al Estado o a una empresa. Ponés plata hoy, te pagan intereses en el camino y te devuelven el capital al final. A diferencia del plazo fijo, se puede vender antes en el mercado, aunque en ese caso lo que recuperás depende del precio de ese día. Cuando quien pide prestado es una empresa, se llama obligación negociable.
4. Acción — sos dueño de una parte de una empresa. Nadie te promete nada y no hay vencimiento: la cosa termina cuando vos vendés tu parte.
5. CEDEAR — una acción de afuera, envuelta. Es un certificado que se emite acá y representa acciones de una empresa del exterior. Lo comprás y lo vendés en el mercado local, en pesos, sin abrir ninguna cuenta afuera.
Lo que más las separa no es cuánto rinden. Es cuándo recuperás la plata. En el money market, el mismo día. En un plazo fijo, en la fecha pactada. En una acción o un CEDEAR, recién cuando encuentres a alguien que te la compre — y al precio de ese día. Esa diferencia va a decidir más de tus elecciones que cualquier número de rendimiento.