Ya sabés que el precio es el punto donde un comprador y un vendedor se pusieron de acuerdo. La pregunta que sigue sola: ¿y por qué ese punto cambia todo el tiempo?
La respuesta tiene dos mitades, y las dos hacen falta.
Primera mitad: el mecanismo. Si al precio de ahora hay más gente queriendo comprar que gente dispuesta a vender, los que quieren comprar tienen que ofrecer un poco más para convencer a alguien. El precio sube. Si pasa lo contrario —muchos queriendo salir, pocos queriendo entrar— hay que aceptar un poco menos para encontrar comprador. El precio baja.
Nada más que eso. No hay una autoridad que ajuste el número: el precio se mueve solo, empujado por de qué lado hay más gente.
Segunda mitad: el fundamento. Pero entonces, ¿por qué cambia de qué lado está la gente? Porque cambió lo que creen que va a pasar.
Y acá está lo importante: la gente no paga por lo que una empresa ganó el año pasado. Paga por lo que cree que va a ganar de acá en adelante. Si el mercado empieza a pensar que a una empresa le va a ir mejor, más gente quiere una parte hoy, y el precio sube antes de que esa mejora ocurra. Lo mismo con un bono: si se espera que las tasas suban, prestarle a alguien hoy a la tasa vieja se vuelve menos atractivo, y su precio baja.
La consecuencia que sorprende a todo el mundo. Como el precio de hoy ya tiene adentro lo que la gente espera, pasa seguido que sale una noticia buena y el precio no sube, o incluso baja. No es que el mercado esté loco: es que esa noticia ya estaba descontada, y lo que movió el precio fue la diferencia entre lo que se esperaba y lo que pasó.
Y la idea que ordena todo esto. El precio no es lo que la cosa vale. Es lo último que alguien pagó. Decir que algo está "caro" o "barato" no es describir un hecho: es opinar sobre el futuro, y por eso dos personas razonables pueden opinar distinto mirando lo mismo.
De ahí sale la respuesta más honesta a la pregunta "¿va a subir?": no se puede saber. Si alguien lo supiera con certeza, ya habría comprado, y ese precio ya se habría movido. Cuando alguien te asegura hacia dónde va un precio, no te está informando: te está vendiendo algo.