Casi todo lo que viste hasta acá tiene una puerta de salida escrita de antemano. El plazo fijo tiene una fecha: llega el vencimiento y la plata vuelve. El fondo tiene un rescate: pedís salir y en el plazo que corresponda tenés la plata (en un money market, el mismo día). El bono tiene un vencimiento: si lo esperás, te devuelven el capital.
Una acción y un CEDEAR no tienen ninguna de las tres. No vencen nunca, y no hay nadie a quien pedirle el rescate. La única forma de recuperar tu plata es que otra persona te compre tu parte. Esa es toda la diferencia, y de ahí salen las dos preguntas que importan.
Primera pregunta: cuánto tardás en tener la plata. Vendés y la plata no aparece al instante en tu cuenta: hay un plazo de liquidación (uno o dos días hábiles según el plazo con el que operes). No es mucho, pero no es "ya". Si la vas a necesitar el martes, el lunes puede ser tarde.
Segunda pregunta, la que de verdad importa: a qué precio. Cuando vendés algo que no vence, el precio no lo elegís vos: lo elige el día en que necesitás salir. Si ese día el mercado está para arriba, buenísimo. Si está para abajo, también vendés — solo que peor. Y el mercado no consulta tu calendario.
La liquidez es la otra mitad de esa pregunta. Liquidez es qué tan fácil es encontrar del otro lado a alguien que compre lo tuyo. En las acciones y CEDEARs más operados hay mucha gente comprando y vendiendo todo el tiempo, así que salir es sencillo. En algo que se opera poco, la cosa cambia: para vender rápido puede que tengas que aceptar bastante menos de lo que "vale". Por eso el volumen operado no es un dato de curiosos: te está diciendo cuánto te puede costar la salida.
Adónde lleva todo esto. No es que la renta variable sea peor: es que su salida depende del momento, y el momento no lo controlás. Por eso el plazo en el que vas a necesitar la plata es un criterio que va antes que el rendimiento. Primero "¿cuándo la necesito?", después "¿cuánto rinde?". Hacerlo al revés es cómo la gente termina vendiendo en el peor momento: no por una mala decisión de inversión, sino por una fecha que no miró.