Todo instrumento define de alguna forma qué te va a devolver. Y hay solo tres formas de definirlo. Esta es, probablemente, la pregunta más argentina de todo el curso.
Vara 1 — una tasa fija en pesos. Te dicen el número desde el arranque: ponés esto, te devuelven aquello. Un plazo fijo tradicional funciona así. La ventaja es enorme: sabés exactamente con cuánto vas a contar. El riesgo también es claro: si los precios suben más que ese número, esos pesos van a comprar menos que hoy.
Vara 2 — ajustado por inflación. Acá no te dicen un número final: te dicen que lo que te devuelvan va a seguir a los precios. Es lo que hace el plazo fijo UVA, y también algunos bonos. No sabés cuánto vas a tener en pesos, pero sabés algo más útil: que vas a poder comprar aproximadamente lo mismo que hoy. Te protege justo del escenario que más duele.
Vara 3 — atada al dólar. Lo que te devuelven sigue al tipo de cambio. Si el dólar sube, tu plata en pesos sube con él; si se queda quieto un tiempo largo, tu plata también. Un CEDEAR tiene algo de esto adentro, y hay bonos que ajustan así.
Y ahora la pregunta que ordena todo esto, que no es "¿cuál rinde más?".
Es: ¿en qué moneda pensás tu objetivo?
Porque tus objetivos ya están escritos en alguna vara, aunque nunca lo hayas pensado así. Un viaje al exterior se piensa en dólares: si el dólar sube, tu viaje se hace más caro en pesos. El alquiler del año que viene se piensa en inflación: va a subir más o menos como suban los precios. Un gasto fijo que ya cerraste para dentro de tres meses se piensa en pesos: ese número no se mueve.
Elegir la vara es elegir con qué se compara tu plata. Y la respuesta correcta casi nunca es "la que más rindió el año pasado": es la que se parece a tu objetivo.
El descalce, que es el riesgo que no se ve. Ahorrar con una vara y necesitar la plata en otra. Alguien que junta para un viaje en un plazo fijo a tasa fija está apostando, sin saberlo, a que el dólar no se le adelante. Alguien que junta para un gasto en pesos con algo atado al dólar está apostando a que el dólar se mueva. Ninguna de las dos apuestas estaba en el plan.
Del lado de la deuda esto ya lo viste, con el signo cambiado: tomar una deuda atada al dólar cobrando en pesos. Es el mismo problema, y la solución también es la misma: que la vara de tu plata se parezca a la vara de aquello para lo que la estás juntando.
Y una advertencia honesta: ninguna vara es la buena. En un año la tasa fija le gana a la inflación, en otro pierde; el dólar se queda quieto meses y después se mueve de golpe. Elegir mirando el año pasado es elegir mirando para atrás. La vara se elige mirando tu objetivo, que es lo único que vos conocés de antemano.