Dos rendimientos, distinto plazo: cuál rinde más de verdad

Te ofrecen dos opciones. Una te da 12% en 3 meses. La otra, 30% en 10 meses. Rápido: ¿cuál rinde más? Casi todo el mundo dice "la de 30%, obvio, es más…

¿Qué vas a aprender?

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Entender por qué dos rendimientos con plazos distintos no se comparan de frente

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Llevar dos opciones a la misma base (cuánto rinde por mes) para poder compararlas

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Reconocer que un porcentaje total más alto puede rendir menos si tarda más tiempo

Te ofrecen dos opciones. Una te da 12% en 3 meses. La otra, 30% en 10 meses. Rápido: ¿cuál rinde más?

Casi todo el mundo dice "la de 30%, obvio, es más del doble". Y casi todo el mundo se equivoca, porque está comparando dos cosas que no se pueden comparar de frente: una te lo da en 3 meses y la otra tarda 10. Es como comparar dos autos por cuántos kilómetros hicieron, sin preguntar en cuánto tiempo.

La cuenta que las pone en la misma cancha. Para compararlas de verdad hay que llevarlas a la misma base: cuánto te rinde cada una por mes. Y es una cuenta simple: el rendimiento total dividido la cantidad de meses.

  • Opción A: 12% en 3 meses → 12 ÷ 3 = 4% por mes.
  • Opción B: 30% en 10 meses → 30 ÷ 10 = 3% por mes.

Dicho así se da vuelta todo: la opción A, que en el total parecía la más chica, rinde más por mes (4% contra 3%). El 30% tardaba tanto en llegar que, mes a mes, rendía menos.

Dónde está la trampa. El número grande (30%) te grita, y el plazo (10 meses) casi no se ve. Pero el plazo es justo lo que decide. Un rendimiento no es solo cuánto, es cuánto en cuánto tiempo. Sin el tiempo al lado, el porcentaje solo no te dice cuál rinde más.

La regla para no comerte el amague: antes de comparar dos rendimientos, fijate si son del mismo plazo. Si no lo son, llevalos a lo mismo —cuánto por mes— y recién ahí compará. Es la única forma de que el número que elegís sea el que de verdad rinde más.

Conceptos clave

El problema

12% y 30% no se comparan así nomás

Una opción te da 12% en 3 meses; otra, 30% en 10 meses. No se pueden comparar de frente: **una tarda mucho más que la otra**. Es como comparar dos autos por los kilómetros que hicieron sin preguntar en cuánto tiempo.

Un rendimiento no es solo cuánto: es cuánto en cuánto tiempo.

La cuenta rápida

Llevá todo a 'por mes'

Para ponerlas en la misma cancha, dividí el rendimiento total por la cantidad de meses. Así las dos quedan en la misma unidad y recién ahí se pueden comparar.

El ejemplo 🇦🇷

El 30% pierde contra el 12%

Opción A: 12% ÷ 3 meses = **4% por mes**. Opción B: 30% ÷ 10 meses = **3% por mes**. La que parecía más chica rinde más: el 30% tardaba tanto que, mes a mes, quedaba atrás.

La palanca escondida

El tiempo es lo que decide

El número grande te grita y el plazo casi no se ve, pero el plazo es lo que manda. El mismo rendimiento en menos meses rinde más por mes. Cambiá el tiempo y cambia quién gana.

La regla

Antes de comparar, misma cancha

Cada vez que te muestren dos rendimientos, fijate si son del mismo plazo. Si no, llevalos a lo mismo —cuánto por mes— y recién ahí compará. Es la única forma de que elijas el que de verdad rinde más.

Mismo plazo o no hay comparación: primero igualá el tiempo.

Seguí la lección completa

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