En Argentina la pregunta "¿compro dólares?" viene siempre con una segunda: ¿qué dólar?. Porque no hay uno solo: conviven varias cotizaciones, con precios distintos y reglas distintas. Entender cuál es cuál te evita pagar de más o meterte en algo que no era lo que buscabas. Acá va el mapa, sin vueltas.
Los tipos de dólar, uno por uno
- Dólar oficial: la cotización del Banco Nación y los bancos. Es la referencia "base", pero para atesorar suele tener límites y recargos.
- Dólar tarjeta: lo que pagás cuando comprás en el exterior o en dólares con tarjeta. Es el oficial más una percepción de impuestos, así que es de los más caros.
- Dólar MEP (o "bolsa"): se compra de forma legal a través del mercado de capitales, comprando un bono en pesos y vendiéndolo en dólares. Necesitás una cuenta comitente. Suele ser la vía más usada para dolarizar ahorros dentro del sistema.
- Dólar CCL (contado con liquidación): parecido al MEP, pero deja los dólares en una cuenta del exterior. Lo usan más las empresas o quienes quieren fondos afuera.
- Dólar blue: el informal, "de la cueva". No pasa por el sistema, no deja comprobante y opera en un mercado no regulado.
- Dólar cripto: el que sale de comprar un stablecoin (como USDT) en un exchange. Su precio suele moverse cerca del MEP.
Cuál te corresponde según lo que quieras hacer
La pregunta correcta no es "cuál está más barato hoy", sino para qué lo necesitás:
- Para ahorrar dentro del sistema, con comprobante: el MEP es la vía habitual. Queda registrado y es legal.
- Para pagar un consumo en el exterior: ahí no elegís — se aplica el dólar tarjeta. (Si viajás, mirá cómo se compara contra otras formas de pago.)
- Para tener los dólares afuera: el CCL.
- El blue tienta por el precio, pero al ser informal no te deja respaldo, no es trazable y te expone a riesgos (billetes falsos, inseguridad, ninguna protección si algo sale mal).
El error más común: mirar solo el número
Es fácil obsesionarse con "cuál está más barato". Pero entre dos cotizaciones parecidas, lo que cambia de verdad es la legalidad, el comprobante y el riesgo. Un dólar un poco más caro pero registrado y trazable puede convenirte mucho más que uno "barato" que no podés justificar. Antes de comparar precios, definí en qué marco querés estar.
Y una vez que sabés cuál… ¿conviene comprar?
Esa ya es otra pregunta, y depende de tu horizonte y de para qué es esa plata —no de la corazonada del día—. El dólar protege ante una devaluación, pero no rinde cuando está quieto; por eso muchas veces la decisión no es "dólar o nada", sino cómo repartir entre pesos con rendimiento y dólares como reserva. Ese análisis lo trabajamos en la guía de plazo fijo o dólar.
En Finny no te decimos qué dólar comprar ni cuándo: te damos el mapa para que sepas cuál es cuál, cuál te toca, y decidas con criterio en vez de con miedo.